Todas las ideas del presidente
Revista Capital nº 73, Septiembre 2006
Todas las ideas del presidente
“Soy rojo y feminista”, declaraba José Luis Rodríguez Zapatero a Marie Claire en octubre de 2005. Y no mentía. Según Jesús Trillo-Figueroa, autor de La ideología invisible. El pensamiento de la nueva izquierda radical, la definición de ZP es perfecta, pues el PSOE, hoy, ha recuperado como bandera el marxismo (un neomarxismo sui géneris) rechazado en 1979 por Felipe González, y está, como nunca lo estuvo a lo largo de su historia, en manos de feministas salidas del baúl de los recuerdos sesentayochistas. Así, no es extraño que Trillo-Figueroa llegue a la inevitable conclusión de que “en España gobierna el gobierno más radical que ha tenido la transición”.
La razón de la deriva extremista —e hiperideologizada— del PSOE se produce tras un proceso de desideologización que coincide con las legislaturas de González, quien supo ser pragmático. Lejos de esta prudente actitud, Zapatero reivindica constantemente los ideales utópicos de una izquierda radical (un “socialismo libertario profundamente liberal”, decía en octubre de 2000) cuya inspiración se encuentra en el nuevo pensamiento izquierdista surgido en Estados Unidos. Concretamente, en el republicanismo de Philip Pettit y la democracia fuerte de Benjamin Barber, además de en las tesis del polaco Zygmunt Bauman, quien añora los tiempos del socialismo real o comunismo.
Si a lo dicho se le añaden unas dosis de exquisita deconstrucción derridiana, una desatada logomaquia, un homosexualismo militante y las opiniones del novelista Suso de Toro —“uno de los ‘intelectuales’ más cercanos al presidente del Gobierno”, según Jesús Trillo-Figueroa—, puede decirse que las ideas de ZP quedan bien esbozadas. Poco importa su consistencia; lo que importa es que el presidente del Gobierno se las toma muy enserio, casi, casi como una revelación.
Sabemos por Lord Acton que “pocos descubrimientos son tan fastidiosos como aquellos que explican los orígenes de las corrientes intelectuales”. Pues bien, el libro de Trillo-Figueroa ha de ser fastidioso para el PSOE, ya que pone en evidencia el carácter subversivo adoptado por el partido gobernante. También es severo, como “el severo discurso de las ideologías”, dicho con palabras de Jaime Gil de Biedma.
Ignacio Marina Grimau
imarina@gyj.es
Todas las ideas del presidente
“Soy rojo y feminista”, declaraba José Luis Rodríguez Zapatero a Marie Claire en octubre de 2005. Y no mentía. Según Jesús Trillo-Figueroa, autor de La ideología invisible. El pensamiento de la nueva izquierda radical, la definición de ZP es perfecta, pues el PSOE, hoy, ha recuperado como bandera el marxismo (un neomarxismo sui géneris) rechazado en 1979 por Felipe González, y está, como nunca lo estuvo a lo largo de su historia, en manos de feministas salidas del baúl de los recuerdos sesentayochistas. Así, no es extraño que Trillo-Figueroa llegue a la inevitable conclusión de que “en España gobierna el gobierno más radical que ha tenido la transición”.
La razón de la deriva extremista —e hiperideologizada— del PSOE se produce tras un proceso de desideologización que coincide con las legislaturas de González, quien supo ser pragmático. Lejos de esta prudente actitud, Zapatero reivindica constantemente los ideales utópicos de una izquierda radical (un “socialismo libertario profundamente liberal”, decía en octubre de 2000) cuya inspiración se encuentra en el nuevo pensamiento izquierdista surgido en Estados Unidos. Concretamente, en el republicanismo de Philip Pettit y la democracia fuerte de Benjamin Barber, además de en las tesis del polaco Zygmunt Bauman, quien añora los tiempos del socialismo real o comunismo.
Si a lo dicho se le añaden unas dosis de exquisita deconstrucción derridiana, una desatada logomaquia, un homosexualismo militante y las opiniones del novelista Suso de Toro —“uno de los ‘intelectuales’ más cercanos al presidente del Gobierno”, según Jesús Trillo-Figueroa—, puede decirse que las ideas de ZP quedan bien esbozadas. Poco importa su consistencia; lo que importa es que el presidente del Gobierno se las toma muy enserio, casi, casi como una revelación.
Sabemos por Lord Acton que “pocos descubrimientos son tan fastidiosos como aquellos que explican los orígenes de las corrientes intelectuales”. Pues bien, el libro de Trillo-Figueroa ha de ser fastidioso para el PSOE, ya que pone en evidencia el carácter subversivo adoptado por el partido gobernante. También es severo, como “el severo discurso de las ideologías”, dicho con palabras de Jaime Gil de Biedma.
Ignacio Marina Grimau
imarina@gyj.es


<< Home